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na tarde como la de cualquier otra, en aquel viejo sofá verde que parecía ya muy destrozado por los años y la orina de un viejo animal y esta frente a la televisión. despertar junto a mi amado luego de una larga siesta de cuatro horas cuando ya el ocaso comenzaba a aparecer, susurrándole al oído un tierno te amo con apenas unos ruidos, que vida es la mía que hechiza mis sentidos y no sería capaz de dejarla nunca pues estoy con el amor más grande que nunca me abandonaría. El acaricia mi espalda y mis piernas con suaves maniobras. Sirve mi comida favorita cada mañana pero, aun así tiene oportunidad de abrazarme y darme amor antes de ir a trabajar.
Soy la envidia de las mujeres del vecindario y él, era el deseo más grande de sus sueños, todo lo que una mujer de 30 podría desear en un hombre de su edad, que además sea sobre todo fiel y con un cuerpo bien esculpido; pues jamás han visto a alguien tan ejemplar como mi querido Edgard, entre todas las mañanas siempre se escuchan sus murmullos y chismes sobre nosotros dos pues luego de más de 8 años de estar juntos jamás han sabido de peleas o de otra mujer, aunque sé que yo solo soy un consuelo por la pérdida de su anterior delirio, Alicia.
Supe de ella por una vieja fotografía de un cofre celeste con bordes dorados y decoraciones de finas hojas que encontré en el ático. Una fría mañana del invierno más inesperado y solitario pues, ya se había marchado a trabajar y mientras yo me habría de quedar en cama por los medicamentos que me dejaban en un extraño transe que me mareaba con solo abrirlos, pero, por la necesidad obligatoria de cumplir para todos tendría que hace un viaje a la oficina principal. Con mis desorientados sentidos por los medicamentos, no podía soportar la idea de mi cama mojada por la flojera al subir tantas gradas, me preguntaba hacia donde me llevaban y me topaba contra objetos que nunca había visto llegue a pensar que incluso había salido de casa, por lo que seguí caminando sigilosamente en zigzagueante línea recta; vi brillar aquel viejo cofre y lo abrí con dificultad guiada solo por mi curiosa nariz. Fue ahí cuando la vi, la más bella y fina dama que jamás podrías encontrar más que en las fantasías de hombres, vestida con suave seda caoba y un sombrero en un día de soleado verano, su cabello largo y ondulado , junto a sus bellos ojos de misterioso pardo le daban el toque de ternura que hace que desees amarla por siempre, sus manos se ven suave como el terciopelo, como la caricia de un bebe a su nueva madre, su delicada piel con tono natural solo podía decir que solo estaría con una persona en esta tierra, mientras que vestidos con un apagado color carmín sus sensuales labios decían que podría estar con cualquier persona que ella deseara con solo rosarlos; luego de ver la fotografía, comencé a comparar la realidad vi mis manos y pies arruinados por el andar de los días y semanas, mi cabello parchado por lo que parecían cabellos dorados de herencia y cabello oscuros propios de mí, me daban un aspecto de demencia, mis ojos aun con dócil color de caramelo parecen alejados de lo que les rodean y ajenos a la compañía, dejando que viva de misericordia de las personas. Para conocer a mi amado no fue muy difícil solo cruzar la calle para mendigar y ser accidentalmente arrollada por su auto al otro lado de la vieja plaza mayor y mostrar una corta mirada antes de dejar de ver la luz hasta que llegara a la sala de emergencias.
Ese mismo día me dejo dormir junto a él, acariciar su rostro mientras dormía a mi lado, fue un consuelo y una nueva luz a mi vivir.
Luego de un tiempo, convirtiéndome el en el centro de su vida, de su corazón; el vecindario decía quien es esa de andar felino que le ha enamorado de la noche a la mañana como si fuera una cruzada antigua.
Pero, como en toda historia nunca nadie sabe que pasara, hasta que se está en el momento que ocurre todo, sobre todo cuando todo es malo y toda la suerte que me rodeaba se acaba, ya la veía caer ese mismo día que volvía encontrarme con la fotografía de aquella bella dama; no fue difícil de esperar, pues hace un par de días, ya que me había descuidado mucho, dejaba de bañarme y alimentarme como siempre, antes de salir a trabajar ya no se despedía de mi, ni me aseguraba antes de partir. Él ahora, con galantería, un armonioso perfume que da la sensación que un galán se acerca a ti, se va con la mano derecha ocupada con un ramo de rosas rojas y en la otra su valija de viaje, le veo partir y yo solo le sirvo ahora como un tope para puertas. Siendo una noche bella con la que deseas cenar con el amor de tu vida a la luz de la luna, junto con las estrellas tocando notas cortas al compás del latido de los corazones que sonríen cuando están juntos, pero, soy ahora un adorno viviente de su sala desde que la vi llegar siendo su invitada de honor, lista para una noche que nunca olvidarían, vestida de un azul profundo como el mar, ojos resaltantes al igual que una dulce luna, sus pies la andaban con un suave caminar mientras cruzaba la puerta hasta la habitación, sin tomarle importancia a mi presencia pues ella ya estaba perdida en los encantos de mi querido Edgar, es que la primera vez junto a alguien es una maravilla.
Entre llanto sin importancia, me quedo velando su noche para procurar que ellos dos disfruten lo que yo no pude, es que… solo… le… amo tan…to y no puedo hacer nada más, nada que no sea verle feliz con quien pueda en verdad realizar sus sueños. Si tan solo mis manos fueran tan suaves como el terciopelo, si tan solo mis ojos fueran de tierna ilusión, si tan solo tú me amaras Edgar, pero, es algo más que imposible pues, sé que existe más que un mundo de distancia para nosotros, así que solo sonrió para ti por lo que queda de mi eternidad siendo tu compañera fiel y tu pañuelo ante la derrota.
Por la mañana solo me quedó el despertar a los dormilones, que fantaseaban aun en sueños, se veían tan cálidos cuando están juntos, es que soy el remplazo de tus sueños rotos ¿no es así Edgar? Despierta decía para ambos y logro despertar a la despeinada compañera de mi querido Edgar, mientras repetía la oración en mi cabeza, despierta que tengo hambre y sin ti soy más que nada en el mundo, despierta, necesito cada noche que toques de forma romántica el piano, mientras lo acompaño con mi tonta voz.¿ No despertaría hoy acaso? Comenzaba a asustarme pues al observar mi alrededor un desorden que él no acostumbraba, estaba en la habitación y dos copas tiradas al azar como si no hubiese encontrado otra opción que el tirarlas, debido al corto tiempo que quedó desde la bebida. Luego de la mordida en el tobillo, mi amado despertó pero, todo aquello se convirtió en algo rutinario para mí, pues ya solo había dos planetas en aquel sistema, no necesitaba más que su presencia.
Ella es perfecta para él, llenar el vacío que ya tenía hace mucho tiempo el joven Edgar por la muerte de la pobre Alicia, seguro que al fin se deshará de aquel vejestorio con patas, no era más que un tonto pasatiempos que no resultaría más que en la condena más grande ante toda mujer, ser humillada por algo tan inferior siendo tan apuesto….vaya vaya querida Azucena, te han ganado el mandado que nunca pudiste realizar. Esto ahora era lo que corría de la boca de mis vecinas, era inevitable escucharles hablar, si tenía que pasar frente a ellas, pues es imposible llegar a mi casa por otro camino.
Yo por ser sobrante ante todo aquello, mi reflejo escuálido y decaído por el tiempo de descuido, comenzaba a decirme que no era menos que otra maleta de las que el guardaba en el armario por que estaban descompuestas por el uso diario; pero no me importaba todo eso pues sabía que él aun tenía un espacio para mí en su corazón y sonreía por mi y no por la que ahora ya era su esposa.
Ya ahora con su nuevo vivir y una hermosa casa a la que mudarnos no tendría, que seguir escuchando el balbucear de las vecinas pero me harían falta para ponerme las joyas escarlata que me había regalado Edgar, pues a ella no le gustaba que se acercara a mi porque mi cabello se caía y le daban celos al quedar unos cuantos en su ropa y manos luego proceder a las caricias con ella.
Como toca a las duras de pensamiento como yo, me termine convenciendo de lo contrario de la forma más dura que jamás habrá; una misma tarde oscura como el día de mi llegada a la casa de mi amado mientras estaba inconsciente, que mejor a que tu vida este en las manos de tu amado y esa fue mi situación, sin más remedio que ver mis lágrimas caer por lo que mis tontos ojos creían ver, Edgar terminando conmigo por las alergias de sus hijos y no soportar que yo regrese a mi antigua vida, es que nunca había sido posible algo que nunca existió, entre nosotros había un largo trecho que recorrer; yo solo era el consuelo de sus pérdidas cada noche, al terminar tal situación también mi función acabó, es lo que pasa con todas las que son como yo, ¿no es cierto? somos un remedo de putas de la calle, pues les acompañamos hasta el final, obedeciendo lo que ellos nos piden, muchas de las veces terminamos mal pagadas y apaleadas por los que nos aceptan, pero, la única diferencia entre ellas y nosotras es que a pesar que podemos compartir la cama no tenemos nada más allá de una patada o un golpe mientras estamos ahí por el temor de llenar de pelos la cama. De las nueve vidas que tenia, siete de ellas abusadas por la lluvia, el frío y la calamidad, una pérdida en la vagancia y la otra rescatada por el príncipe en el carruaje, como en los cuentos que le suelen contar a las niñas pequeñas antes de dormir para que puedan soñar con lo mejor que les esperara luego del matrimonio.
Mi querido Edgar ojalá te hubiese conocido hace unas vidas atrás, así ambos seriamos felices juntos, en otro tiempo, apartados del habla de la gente; o tal vez si ambos nos hubiésemos pertenecido sería algo en verdad bello pues quien no disfruta el estar con su amado entonces no es amado. Se derrite tu cuerpo de tan solo verle venir de lo lejos hacia ti, te hechizan los sentidos con tan solo sentirle muy cerca de ti, y te sientes volar por un beso de sus labios; podría mencionar el no haberte conocido para no sentir nada más que rencor a la humanidad pero, aquello habría sido más una maldición que un buen fortunio.
Nueve vidas van a unirse a la eternidad del recuerdo de un hombre desesperado, luego de que su recuerdo quede entre sus manos sin oponer resistencia, para ser delicados con el momento; entre sus lágrimas, para que pueda borrar como olas del océano su dolor de la pérdida, y mis ojos clavados a su pupila para que no vea que sufro por nada y que es él todo lo que necesitaré por siempre, se despide de ti la que nunca pudo ser de verdad a la que pudieses amar por simple obviedad, tu mascota querida llamada Azucena.